La diferenciación tecnológica como baza estratégica de SENER - Junio 2014 - No.47 /Tribuna

Ser mejores


Por Enrique de Sendagorta, fundador y presidente de Honor de SENER

El rey de España, Juan Carlos de Borbón, entrega a Enrique de Sendagorta el Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial 2014.

El rey de España, Juan Carlos de Borbón, entrega a Enrique de Sendagorta el Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial 2014.

El año 2006, celebramos el 50 aniversario de nuestra empresa. Las semillas sembradas en aquel primer medio siglo se habían hecho robles –según metáfora de la casa- y, sumado el empeño de todos, prometían creciente fortaleza. Hoy nuestros productos, en buena parte, son esencialmente los mismos de entonces, más desarrollados y extendidos gracias a los avances tecnológicos y las actuaciones comerciales, que van al compás de la globalización, que es el gran cambio. Otros productos, los nuevos, son fruto de afanes creativos y de proyectos innovadores que por vocación hemos abordado, aun arrostrando costes y largos tiempos de maduración y de introducción en los mercados. Las sucesivas revistas ‘Noticias’ de SENER dan cuenta de una dinámica de avance generalizado y confirman el acierto de nuestros rumbos y el éxito de tantos esfuerzos aplicados día a día sin desfallecimiento. Todo ello, admirable, es poderoso estímulo para que todos los participantes en la empresa crezcan desde su propio interior y se enraícen en los principios que la sustentan.

En empresas como la nuestra, el crecer viene de ser mejores, de innovar para perfeccionar los productos o el modo de hacerlos, o bien, más radicalmente, de descubrir, de desvelar, de inventar, de hacer que nazca lo nuevo imaginado. El crecimiento supone huir de la rutina y ascender al plano superior del espíritu indagador, informado y comunicativo, que pregunte en todo momento qué podríamos hacer mejor, desde lo pequeño a lo grande, o qué podríamos cambiar para hacer nacer algo nuevo. Este espíritu creativo habría de ser invasor de la mente de los hombres y mujeres de SENER, de nuestros altos directivos, de los ingenieros, economistas y juristas, de las personas de laboratorio, taller y obra, que asentados en la exigente disciplina del esfuerzo, movilizaran no solo su raciocinio y voluntad, sino también su deseo de saber más y su intuición. Este espíritu llevaría a todos a la aspiración permanente por la Obra Bien Hecha, que tanto encomiaba el gran escritor Eugenio D’Ors, y yo lo repito tantas veces.

Hoy estamos viviendo una grave crisis que hace más difícil el crecimiento. Hace cinco años exportábamos ya más del 50 % del total de ventas, pero hoy todos nuestros proyectos se originan fuera de España y solamente un porcentaje muy pequeño, el 2 %, llegan del mercado interior. Se ha reducido la inversión española en Defensa y Espacio, y estamos recibiendo un golpe muy fuerte con el parón a las Energías Renovables, lo cual nos lleva a acudir más decididamente a aquellos mercados exteriores. Nuestra internacionalización, iniciada hace tantos años, está bastante avanzada, pero necesitamos continuarla hasta que SENER sea respetada como organización internacional consolidada y pueda abordar programas bien escogidos y financiados, en una amplia geografía, contando con los talentos españoles, locales y globales necesarios para ejecutarlos con el equilibrio requerido, entre la audacia y la prudencia.

La mundialización, fenómeno histórico con trascendentales efectos de signos diferentes, muchas veces contradictorios, redobla nuestra necesidad de ser mejores para alcanzar el éxito entre competidores globales. Sin calidad técnica superior, sin encaje económico muy satisfactorio, y sin buenas referencias previas, aun cuando fuéramos aceptables partícipes en los concursos, seríamos eliminados en las adjudicaciones. Por ello la globalización nos obliga a subir en categoría, a la necesaria para que nuestra empresa sea cada día más conocida y respetada, no ya en la estrechez de los mercados locales o en los próximos más familiares, sino en los europeos y en los mundiales que vitalmente necesitamos. No se trata de alcanzar las magnitudes de los gigantes, sino las de empresas que nos inciten a la superación. Las medianías van a quedar muy atrás y muchas desaparecerán tal y como nuestro presidente prevé y afirma con énfasis. La dinámica de los grandes cambios posicionales es imparable.

En SENER nos es también familiar el lema “construir para durar”, con sus dos verbos: el primero que dice a la acción eficaz y el segundo que señala los rumbos de nuestra estrategia a largo plazo. No se trata solamente de ganar las batallas de hoy, sino de apuntar al SENER que perdure a través de largos tiempos, sean estos a veces buenos y otras menos buenos.

Quiero subrayar algo también de primer orden que ha dado unidad a nuestros conceptos básicos: es el humanismo, que nos hace considerar a las personas como únicas en su dignidad. Vamos a mantener la línea tradicional de SENER, del esmero por la mejora de su comunidad de hombres y mujeres, tanto en aptitudes profesionales, como en calidad humana, en posición y en honor. El humanismo es unión, respeto a todos y entusiasmo, y además, sin duda, factor productivo de primera magnitud. Pensemos también en los frutos de nuestra empresa en capital social, en lo que mejoramos nosotros, nuestras familias, los ambientes en los que nos movemos y la misma sociedad.

Para sobrevivir en el mundo que nos ha llegado, por tanto: ser mejores, crecer, construir con el pensamiento en el largo plazo y afinar en el humanismo.

Premio Reino de España

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La reina Sofía entrega a Enrique de Sendagorta el Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora 2011.  Enrique de Sendagorta preside la Fundación SENER.

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