SENER y EIPSA, ingeniería civil pegada a la realidad PORTADA /Entrevista

“En ingeniería llevada a la construcción, la confianza es nuestro principal valor”

José Gregorio Briz, director general de Infraestructuras y Transporte de SENER, y José Antonio Llombart, director general de EIPSA, empresa integrada en SENER.

José Gregorio Briz, director general de Infraestructuras y Transporte de SENER, y José Antonio Llombart, director general de EIPSA, empresa integrada en SENER.

¿Qué se considera una ‘estructura especial’?

José Antonio Llombart: Es la estructura resistente de una construcción que se aleja de lo convencional bien por sus dimensiones, porque se enmarca en una orografía particular (atraviesa un gran río o un ancho valle), o bien porque precisa de unas características específicas para resolver un problema técnico.

José Gregorio Briz: Cuando eres un estudiante de Ingeniería de Caminos, la parte más llamativa de la carrera es la especialidad de puentes, quizás por su halo romántico. Sobre todo los singulares o los de mayor tamaño, que normalmente se consideran estructuras especiales. El puente es esqueleto y envoltorio a un tiempo, por lo que la estructura especial es visible.

Otro elemento ligado a la estructura especial es que está superando continuamente los límites de la técnica. Y en el mundo de los puentes, donde aparecen fenómenos que nunca se han experimentado antes, esto es paradigmático, pues se afrontan campos y situaciones completamente nuevos. Ahí entra en juego la labor del ingeniero, que debe ser capaz de imaginarse y anticipar los problemas técnicos gracias a su formación, a su experiencia, a su rigor, a su capacidad de análisis... En ese sentido, EIPSA ha estado en ese límite del arte más de una vez, dando un salto en el vacío. Es esa necesidad de enfrentarse a retos continuos lo que envuelve de romanticismo el segmento de las estructuras especiales.

¿Existen en el mundo muchas empresas dedicadas a las estructuras especiales?

JALL: Hay competencia en todo el mundo. Hemos tenido que luchar con empresas muy capacitadas, pero nos ha servido de incentivo para crecer y mejorar.

¿Qué destacaría de EIPSA frente a la competencia?

JALL: Yo diría que nosotros como ingeniería hemos tenido mucho contacto con el constructor, y hemos sabido formar equipo con él. A mi juicio, la separación entre ingeniería y construcción es un grandísimo error. Porque los grandes aciertos se logran cuando se sabe colaborar, no solo entre ingenieros y constructores sino también entre ingenieros y arquitectos. Tenemos que trabajar juntos y coordinados, pues esa es la clave del éxito de cualquier proyecto, y más cuando salimos al mercado internacional.

JGB: Dicho de otra manera, los puentes que diseña EIPSA se construyen, mientras que muchos otros puentes diseñados en España no se han llegado a materializar. Porque lo normal es que la constructora, con muchos más datos sobre el terreno, varíe el proyecto diseñado por la ingeniería para adaptarlo a las variables de la obra y a sus propios medios para acometer la construcción. Pero EIPSA ha sabido hacer esa comunión con la construcción y esa adaptación la ha tenido en cuenta en el propio diseño. Y eso es enormemente enriquecedor, tanto en el plano personal, porque ves realizado aquello que habías proyectado, como en el profesional, porque aprendes de los problemas reales.

JALL: Hace falta formar equipo e involucrar a las personas en el proyecto. Y para manejar equipos hay que ser más psicólogo que otra cosa, hay que saber organizar y juntar a las personas, coordinarlas e integrarlas en equipos cohesionados. Porque en gran medida el éxito de una obra es una suma de empeños personales. ¿Por qué llegaron los americanos a la luna? Porque Kennedy se empeñó, en primer lugar, pero fue la suma de la iniciativa de diferentes personas que pusieron su esfuerzo en que aquello se convirtiera en una realidad. Luego, claro, está la técnica. Pero es la voluntad de las personas las que consiguen que todo esto funcione.

JALL: Desde EIPSA acompañamos las construcciones a pie de obra y muchas veces aconsejamos en temas organizativos, más que en temas técnicos. Porque a veces detectas fallos que se deben a una orientación equivocada de la obra, más que a un error técnico.

Además, las empresas constructoras nos llaman porque integramos muy bien cuatro aspectos, que, en mi opinión, deben de convivir en perfecto equilibrio: diseño, viabilidad de la construcción, viabilidad económica y estética. No es un equilibrio fácil, pero hay que tender hacia él.

¿Qué es lo más difícil a la hora de construir una estructura civil pionera, como por ejemplo el puente de Alconétar?

JALL: Nuestra historia ha sido una búsqueda de soluciones inusuales para afrontar retos técnicos. Por ello, muchas veces dar con la idea es importante, pero es casi igual o más importante dotarte de argumentos para convencer al cliente de que dicha idea puede de hecho realizarse, que es viable económicamente y que es la más conveniente para ese proyecto en cuestión. En ingeniería llevada a la construcción, la confianza es nuestro principal valor.

Por eso, tenemos que trasladarles, con honestidad, cuál creemos que es la mejor propuesta, conforme también a nuestra ética profesional. Muchas veces dar la solución a un problema no es una cuestión solo técnica, sino también de planteamiento ético.

Por ejemplo, hoy en día ocurre en muchos lugares del mundo que se busca sobre todo la estética, por puro lucimiento. Y en EIPSA huimos de las florituras que no responden a un problema real. De hecho, hemos renunciado a proyectos de este estilo, que no nos han gustado, pues hay una responsabilidad social en la ejecución de los proyectos que no solo es del cliente. Además de ser honesto con el cliente, tenemos que determinar dónde queremos ir y cuál es nuestro compromiso como empresa.

JGB: Efectivamente, ahí EIPSA es una empresa ejemplar. Porque en el mundo de las infraestructuras civiles hay mucha construcción espectáculo. El dueño de la obra es el responsable final de la misma, pero nuestra co-responsabilidad como ingeniería es efectivamente ser honestos intelectualmente y profesionalmente. Y esa honestidad te tiene que llevar a señalar los inconvenientes y las ventajas de las soluciones que se barajan, con total franqueza. Porque la ingeniería lo que vende es confianza. Y nuestros clientes saben que les vamos a decir siempre la verdad.

JALL: También hay otros países en vías de desarrollo que precisan de infraestructuras y donde prima la funcionalidad. Y es lógico que sea así. Ahí entra en juego, para nosotros, el mencionado equilibrio entre diseño, viabilidad de la construcción, viabilidad económica y estética. En el caso del puente, es sobre todo estructura vista, por lo que la estética siempre es un factor adicional que hay que tener en cuenta.

Durante los años de andadura de SENER en Infraestructuras y Transporte ¿han hecho alguna incursión en el sector de las estructuras especiales?

JGB: Sí, hemos llevado a cabo puentes móviles, por ejemplo el de Barcelona, en la esclusa de Sevilla… porque gracias a los proyectos de espacio tenemos un grupo que es puntero en mecanismos, concretamente en la Sección de Estructuras y Mecanismos. Esta es una de las grandes riquezas de SENER, que es capaz de integrar equipos multidisciplinares.

Hemos trabajado en estructuras especiales en edificaciones singulares como la ciudad de las Ciencias de Valencia, de Calatrava. En este tipo de obras nos toca a los ingenieros hacer realidad el sueño del arquitecto, de alguna manera, convertir sus ideas en un proyecto que se pueda construir y que no se salga de presupuesto. Y también podemos considerar estructuras especiales los aeropuertos, donde estamos al borde de la técnica en muchos casos, así como estructuras soterradas como la Estación Central de Valencia, el intercambiador de Sol, que es la estación excavada en suelos más grande del mundo, o la Estación de La Sagrera en Barcelona, las tres en España, que son proyectos muy complejos.

¿Cuándo decidieron tanto SENER como EIPSA que necesitaban integrarse?

JGB: En SENER no contábamos con la tecnología tan especializada que tiene EIPSA, carecíamos de un equipo interno capaz de dar respuesta a estructuras especiales. Y en el contexto post-crisis, nuestro negocio ha evolucionado y ahora nuestro cliente – ya sean constructoras privadas o cliente público - demanda un proyecto integrado y exige muchas veces, además, una garantía sobre el trabajo. Para poder tener la seguridad de que ese proyecto está bien no te queda más remedio que asumirlo al 100 % desde SENER. Así que realizamos en SENER un proceso de selección donde hubo una unanimidad excepcional: EIPSA, por la excelente relación que mantenía con nosotros.

JALL: Nosotros habíamos tenido a SENER como cliente y también cerca, como dirección de obras en las que estábamos interviniendo conjuntamente. Conocíamos por tanto la forma de funcionar de sus personas y veíamos muchos puntos en común en nuestros objetivos como empresa. Así que podemos decir que la sintonía fue inmediata, pero no improvisada. La teníamos desde hacía muchos años por coincidencia de nuestra filosofía de trabajo y porque teníamos intereses comunes. Desde el punto de vista de EIPSA, nosotros nos orientamos en nuestro nacimiento al mercado interno. La dimensión de nuestro equipo estaba también adaptada a este mercado. Y con el cambio después de la crisis esta estructura tenía que crecer, necesitábamos integrarnos en un equipo más amplio y multidisciplinar para poder acometer obras en el plano internacional.

¿Cuáles son los hitos destacados de EIPSA en estos 30 años?

JALL: Yo diría, sobre todo, la búsqueda de una formación permanente, y la selección de las personas por sus cualidades humanas, más que técnicas. Porque, a lo largo de mi vida, son esas cualidades las que más me han impresionado en aquellas personas excepcionales que he tenido la posibilidad de conocer.

JGB: Sí, coincido con José Antonio en eso. El conocimiento técnico tienes que darlo por supuesto cuando una persona ha logrado un título oficialmente reconocido, superando un listón de estudios técnicos muy arduos. Pero hay otras cualidades que son clave, como la honradez intelectual, la capacidad de esfuerzo, de trabajo en equipo, la tenacidad, la intuición… Son estas características las que te dicen de alguna manera qué capacidad va a tener esa persona para integrarse en un grupo y para crecer en él, y hacer crecer a su vez ese grupo.

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José Gregorio Briz (a la izquierda) y José Antonio Llombart (a la derecha) durante la entrevista. José Antonio Llombart.  José Antonio Llombart (a la izquierda) y José Gregorio Briz (a la derecha) durante la entrevista. José Gregorio Briz.

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