50 años de FORAN en continua reinvención - Diciembre 2014 - No. 48 /Tribuna

La innovación: el mejor aliado de nuestras empresas


Cristina Garmendia, presidenta de la Fundación Cotec para la innovación tecnológica.

Cristina Garmendia, presidenta de la Fundación Cotec para la innovación tecnológica

Cristina Garmendia, presidenta de la Fundación Cotec para la innovación tecnológica

La larga crisis que hemos sufrido, y cuyos efectos todavía estamos viviendo en España, ha demostrado la insostenibilidad de un modelo económico basado en la especulación y en actividades de escasa generación de valor. Y ha planteado la urgente necesidad de buscar un nuevo modelo de crecimiento que sitúe en el centro de nuestra economía a la innovación, como factor clave capaz de crear valor sobre la base del conocimiento.

Afortunadamente, muchas empresas españolas, tanto de sectores de alto contenido tecnológico –como el aeroespacial, la ingeniería, la biotecnología o las TIC– como de otros sectores más tradicionales, han comprendido que la innovación es su mejor aliado para poder sobrevivir en una economía global cada vez más exigente y han sido capaces de abrir mercados y crecer, en los últimos años, pese a la severidad de la crisis.

Estas empresas forman el embrión de ese sistema productivo moderno que nuestro país necesita, pero que todavía es muy pequeño para el peso de la economía española y, por desgracia, poco visible para la ciudadanía. Según los últimos datos recogidos en nuestro Informe Cotec 2014 sobre Tecnología e Innovación en España, las empresas que realizan actividades de I+D no llegan a 12.000, de las cuales solamente unas 4.500 tienen departamentos de I+D. Y, aunque entre todas ellas generan una cifra de negocio equivalente a la mitad del PIB español, su gasto en I+D solo supone el 0,69 % en porcentaje del PIB, frente al 1,22 % de media de la UE-28, el 1,51 % de China o el 1,95 % que dedican tanto las empresas de Alemania como las de los Estados Unidos.

Durante los últimos 15 años se han dedicado gran cantidad de recursos humanos y materiales que han hecho crecer ese embrión de un nuevo sistema productivo, ciertamente distinto del que hizo posible el gran crecimiento de nuestra economía, con tasas de más del 10 % anual acumulativo tanto en el sector público como en el privado. El principal reto ahora es lograr crear las condiciones para preservarlo y hacerlo crecer lo más rápido posible.

Precisamente una de las actividades más importantes que hemos iniciado en Cotec este año, y en la que me he implicado con gran ilusión desde que fui elegida para presidir la fundación el pasado mes de junio, ha sido la elaboración del documento ‘La innovación española en 2020’. Este documento, que está siendo sometido a debate con los principales agentes del sistema español de innovación, identifica las características que debería tener la innovación española para que pueda convertirse, en el horizonte temporal del año 2020, en el motor de nuestra economía.

En el documento señalamos que España debería tomar como referencia los mismos objetivos que el resto de la Unión Europea de alcanzar el 3% del PIB dedicado a I+D en 2020, y que dos tercios del gasto fuera aportado por empresas y el tercio restante por la Administración. Esto supondría que las empresas españolas tendrían que dedicar 24.800 millones de euros a I+D en 2020, cuando en 2012 dedicaron poco más de 7.000 millones, es decir, haría falta un crecimiento anual del 17%, un esfuerzo titánico que en estos momentos resulta inalcanzable, pero que debería servirnos de acicate para acelerar nuestro ritmo de mejora.

Entre los principales retos de nuestro sistema de innovación, en el documento apuntamos a la mejora de la orientación de la investigación a las necesidades empresariales. Identificamos asimismo algunas debilidades del sistema público de I+D que están en su origen, como es la escasa gobernanza y profesionalidad en la transferencia de tecnología, el desconocimiento por parte de las empresas de las capacidades del sistema público de I+D para resolver sus problemas, el reducido tamaño de los grupos de investigación y el escaso número de investigadores senior dedicados a actividades de transferencia.

En el caso de las empresas, proponemos impulsar su crecimiento. Gran parte del éxito de nuestras empresas medianas y grandes reside en su capacidad de innovar de forma sistemática, nuestras pequeñas empresas necesitan poder crecer para competir en un mundo globalizado y para ello debemos avanzar con un sistema financiero que entienda la innovación y potencie las empresas de rápido crecimiento. Necesitamos también mejorar la formación y la incorporación de perfiles cualificados para incrementar su capacidad tecnológica, fomentar la creación de empresas de base tecnológica, una mayor orientación a la internacionalización, idear fórmulas de financiación que rebajen el riesgo financiero y faciliten la inversión privada en proyectos de innovación, y reducir las trabas administrativas.

Son retos complejos que requieren de un verdadero compromiso conjunto y a largo plazo de las administraciones públicas, la comunidad científica, las universidades y las empresas. Un compromiso que permita establecer claramente los objetivos y plazos de las actuaciones públicas y privadas necesarias para potenciar las fortalezas y corregir las debilidades de nuestro sistema de innovación, si queremos lograr que la innovación se convierta, por fin, en el verdadero motor de nuestro desarrollo económico y social.

Fundación Cotec

Copyright SENER 2020